Feminismo: Morder la manzana

¿Te consideras feminista? ¿Sabes lo que realmente es el feminismo?

Todavía un amplio porcentaje de la población considera que ser feminista es que las mujeres sean superiores a los hombres. Error. El feminismo aboga por la igualdad real entre personas.

El pasado 8 de marzo fue un día muy importante. Las mujeres nos echamos a la calle para pedir algo justo, que nos traten igual que si tuviéramos pene. El feminismo es un tema que me interesa mucho y quizás desde que entré en el mundo laboral todavía más que antes.

Siempre me he considerado feminista y he creído de corazón que no me merecía menos ni quería tratos de favor en algunas situaciones por ser mujer. Todos somos igualmente capaces y aunque físicamente tengamos nuestras diferencias, no tienen por qué marcar cada paso que damos.

El feminismo es necesario

El libro Morder la manzana de Leticia Dolera es un libro que trata el feminismo, los micromachismos, el patriarcado, etc. Este libro ni siquiera lo compré yo me lo regaló mi chico, una persona con la que considero que he formado un equipo real e igualitario.

Los datos que se lanzan en el libro me parecen aterradores. Que el 25% de las niñas adolescentes consideren que el amor es que sus parejas controlen cómo se visten, cuándo salen, con quién y tengan las claves de sus redes sociales me da vértigo.

Tengo la sensación de que en algunos aspectos hemos retrocedido y esa situación hay que cambiarla. Los mensajes continuos que recibimos y ciertas situaciones que ya hemos normalizado son parte de las piedras que hay que quitar de nuestros caminos.

Vídeo sobre Morder la manzana

No quiero enrollarme en este post, me apetece que veas el vídeo sobre el feminismo y el libro de Leticia Dolera y compartas tu opinión.

Las cifras no mienten, necesitamos una revolución feminista ya.

Gracias por dejarme besarte con letras.

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#14 Reto Literup: Una romería de modernos

Hace unas semanas contaba a través de mi newsletter que volvía a escribir pequeños relatos. Si todavía no te has suscrito es el momento 🙂 Así serás siempre la primera en enterarte de todas las novedades y cotilleos que rodean este rinconcito.

Llego al reto de escritura de 52 semanas de Literup un pelín tarde pero igualmente me apetece muchísimo.

Me faltan 13 relatos para ponerme al día. He escogido la opción de uno a la semana así que esos 13 que están pendientes los iré publicando a la vez que el resto hasta que el orden brille con fuerza.

¿Por qué he estado tanto tiempo sin escribir?

Si me sigues desde hace tiempo sabrás que me pirra escribir y a la vez me paraliza compartirlo. Al ser algo que me apasiona tanto me siento muy expuesta así que al final yo misma siempre acabo hablando de mis relatos como “mis mierdas”. Muy mal, lo sé. Me hablo fatal a mí misma con algunos temas…

Supongo que si lo veía así cuando alguien me dijese “menuda mierda has escrito” no me dolería tanto. El caso es que nadie me ha dicho ese frase nunca, ya soy yo mi peor crítica.

En fin, he decidido que se acabó. Que tengo que frenar esos bucles de flagelación y escribir por el simple hecho de que me gusta. Sí, me encanta escribir historias absurdas que invitan a reír. Tengo ese punto de payasa 🙂 También a veces suelto mi parte más emocional y me desangro con las líneas aunque tengo que reconocer que los textos que más feedback han tenido y además positivo, han sido los absurdos.

Supongo que tenemos mucha necesidad de reírnos de la vida y quitarle un poco de drama.

Reto de la semana 14

El reto que lanzaron en Literup para la semana 14 consiste en crear un relato que comience con la frase “si yo soy creyente, pero no he podido evitarlo” dicho a un policía.

Esta es mi aportación al reto de escritura. Por favor, ponte las gafas de lo absurdo 😉

reto literup
Imagen: Pixabay

Una romería de modernos

“Si yo soy creyente, pero no he podido evitarlo” le dijo Rosa al sargento Ramírez. El interrogatorio se estaba alargando más de lo debido y Ramírez estaba empezando a desesperarse. Si la sospechosa no confesaba en menos de una hora todo el pueblo se enteraría de que las fiestas patronales habían quedado suspendidas, quizás de por vida.

Los minutos taladraban. Ramírez hacía cinco cigarros que había perdido la paciencia y solo quería que Rosa dijese la verdad. Pero la única sospechosa se había afanado a la misma frase durante cinco horas “si yo soy creyente, pero no he podido evitarlo” mientras giraba sobre sí misma.

La banda de música había llegado al pueblo tocando la diana con la que el ánimo de la fiesta empezaba a desperezarse. Cada nota agujereaba al sargento. No podía volver a cagarla como con el caso de los pollos coloraos. Otra humillación pública y no podría volver a aparecer por esos montes.

Nadie en el cuartel entendía por qué la mujer más beata del pueblo había robado presuntamente a su patrón y mucho menos dónde lo escondía. A Ramírez ya le daba igual el móvil que había llevado a Rosa a cometer tal delito de fe, él solo quería que la romería regase al pueblo de vino y alegría.

–Rosa, te lo voy a preguntar por última vez. ¿Dónde está San Benito?

–Si yo soy creyente, pero no he podido evitarlo.

–¿Qué no has podido evitar, Rosa? ¿Robar sin fe alguna al patrón de tu pueblo? Parece que estás dispuesta a que no solo la mano de la Justicia caiga sobre tu espalda, sino la más temible…

Quedaban tan solo 20 minutos para que el pueblo se echara a las calles a llevar en volandas a San Benito hasta lo alto de la loma vecina. Ramírez se estaba quedado sin recursos y el Santo seguía haciendo voto de ocultismo.

De repente irrumpió en la sala uno de sus compañeros jadeando.

–Ramírez, hemos encontrado a San Benito pero hay un problema.

–¿Cómo que hay un problema? Si lo habéis encontrado llevadlo inmediatamente a la ermita. La romería todavía puede empezar sin que nadie se de cuenta de la excursión no autorizada del Santo.

–Es mejor que me acompañe.

Rosa frenó en seco sus giros y se puso a dar saltos de alegría. Ramírez no entendía nada y siguió a Prudencio acelerando el paso.

Llegaron al patio del cuartel en el que se encontraba una figura tapada con una lona. Cuando Prudencio la quitó sin vaselina ni anestesia, Ramírez quiso que se abriera allí mismo la tierra y lo escupiera a una maravillosa isla desierta.

San Benito había aparecido pero no era el mismo Santo de los últimos cinco siglos. Una especie de hipster de madera era lo que tenía ante sus ojos.

Echando fuego y derrapando como si fuera su última curva antes de enfilar la meta llegó de nuevo hasta Rosa.

–¿Se puede saber qué coño has hecho?

Esta vez la sospechosa reía y bailaba al son de la banda que enfilaba la calle de la ermita. Se subió a la mesa y levantando los brazos en forma de victoria gritó:

–Ahora sí que mi nieta no puede decir que las tradiciones son de catetos y viejos.

Si te apetecer conocer algún relato más, te dejo por aquí uno que habla del peligro de las apps para ligar.

Gracias por dejarme besarte con letras.

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Vídeo: Mis lecturas de febrero ya en el canal :)

Lunes después de una semana muy larga. Vuelta a la rutina, al despertador. ¿Y si la empezamos con un chute de libros y alegría? Me parece que es mucho mejor que estar pegada a la máquina del café o maldiciendo por no tener cinco minutitos más entre las sábanas de coralina.

Algunos dicen que la Semana Santa es para comer torrijas y recorrer procesiones como si no hubiera un mañana. A mí me ha parecido más apetecible dormir como un Snorlax. Dicen que dormir rejuvenece y ahora que ya están las primeras arrugas y me he plantado frente a la cámara de nuevo, tenía que hacer cura de sueño 🙂

Nuevo vídeo en el canal

El vídeo que publiqué anoche a horas indecentes para estar conectado todavía a Youtube, versa sobre los cuatro libros que disfruté en febrero. Lo sé, estamos en abril y para muchos febrero queda en el olvido pero oye, ¿las cosas de palacio no iban despacio?

Tres de los libros que comparto en el vídeo ya han aparecido por aquí. Me apetecía contarlo de viva voz y añadir algunos detalles que quizás me había dejado en el tintero. Venga, antes de seguir enrollándome te dejo el vídeo. ¡Dale volumen!

Los libros del vídeo

El primer libro que aparece en el vídeo es Mujeres que compran flores de Vanessa Montfort. Un libro femenino y cargado de energía transformadora.

El siguiente libro se ha convertido en uno de los mejores que he leído en lo que va de año, Mi planta de naranja lima de José Mauro de Vasconcelos (Traductor Carlos Manzano).

El tercer libro es muy especial porque tengo el placer de conocer al autor, Ángel Gallego, y además es su primera obra Promise 593, ¿eres tú a quien busco?

Para el final del vídeo he dejado a Lucía Etxebarría con Beatriz y los cuerpos celestes. De este libro todavía no te había hablado en el blog.

Además, he añadido un pequeño spoiler sobre el vídeo de la semana que viene.

¿Te animas a leer juntos? ¿Sobre qué libros te gustaría que haga un vídeo? Soy toda oídos 🙂

Gracias por dejarme besarte con letras.

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Quiérete bien, amiga, te lo mereces

quiérete bien libro si salieras a vivir
Si salieras a vivir

Me encontraba en el pasillo del instituto. Mis complejos, unas amigas y yo. Estaba ese día con la cabeza en otro sitio, rumiando. De repente las miré y dije “me merezco conseguir ser la profesional con la que sueño”.

Así, sin anestesia. No recuerdo quién fue pero alguien respondió con un tono burlón “claro, y a mí que me toque la lotería”. Eso me dolió, mucho. Me esforzaba cada día por sacar buenas notas, ser la mejor. Me agarraba a ese clavo.

Los años han pasado y más de una situación como esa he tenido que volver a experimentarla. Afortunadamente no todas las respuestas han sido del mismo tono. Me he cruzado con gente que al escuchar “me merezco tal cosa” han contestado con “por supuesto, te lo mereces”.

Quiérete bien

Hace unos días vi en el stories de Laura Chica  –psicóloga positiva, coach, y escritora– esta imagen del libro Si salieras a vivir de la psicóloga Patricia Ramírez. ¿Qué piensas tú?

No sé si alguna vez te ha acechado la culpa por cuidarte, regalarte tiempo de calidad y pensar de corazón que te mereces cada una de las cosas bonitas que pasan en tu vida.

Quizás a ti no te pase, amiga, pero alguna vez me he sentido terriblemente culpable por sentir que me merecía que me ocurriesen cosas buenas. Conseguir tal reto, ese trabajo con el que soñaba, viajar a la otra punta del mundo…

Parece que si te quieres eres prepotente, no eres humilde. Qué gran equivocación. Te grito con amor “quiérete bien”. Sí, tú, sin más explicaciones. Porque te lo mereces no porque los demás te lo afirmen sino porque como bien dice Patricia en Si salieras a vivir, eres una persona maravillosa.

No juzgues mi camino

Estoy en un momento de mi vida en el que por fin he empezado a valorarme tal y como soy. Aceptando que habrá aspectos de mí que me gustarán menos que otros pero siendo consciente de que tengo el poder de no poner el foco erróneo.

Soy feliz con el camino que he elegido y creo de corazón que me merezco las experiencias y metas con las que sueño.

Pues bien, se ve que el “público” ha decidido que es mejor juez de mi vida que yo misma, amiga. ¿Te suena?

Este fin de semana dos mujeres se pusieron a “repasar” mi vida fuera del pueblo llegando a la conclusión “qué pena, tanto estudiar para acabar cuidando niños”. Reconozco que me dolió. Un segundo, pero me jodió.

Estoy dejándome la piel para vivir de los libros y de la enseñanza.

Para mí dar clase no es “cuidar niños”. Es como bien decía Ramón Barrera en esta charla sobre sorprendizaje: empujarlos, animarlos y agitarlos para que vuelen.

Aunque esa sentencia me dolió, como te decía, solo fue un segundo. ¿Por qué? Recordé que me merezco todo lo que estoy consiguiendo porque lo estoy haciendo de corazón, con un propósito de vida que no es el dinero.

Así que, amiga, vuela. Quiérete mucho y bien. Sonríe, baila, ama. Haz lo que te haga feliz con quién eres y con quién quieres ser.

Te mereces todo, no importa que el resto no lo vea, solo lo tienes que comprender tú. Vive en positivo. Y si te apetece, cuéntame tu experiencia.

Gracias por dejarme besarte con letras.


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Vuelvo al canal con… Julia Navarro

Suena el redoble de tambores y el corazón a mil. ¡He vuelto al canal!

Después de un parón más largo de lo que yo esperaba, estoy de nuevo frente a la cámara compartiendo este amor tan grande que tengo por los libros.

Volver a grabar para el canal ha sido duro y queda mucho que pulir hasta que los vídeos tengan el nivel técnico que quiero. Lo bonito es que me queda un camino precioso que andar y en el que aprender. Por eso son tan bienvenidos los feedbacks constructivos –sí, esa palabra con la que me atranco cuando la tengo que pronunciar–.

En este vídeo del canal –me he liado a hablar y es el más largo que tengo– menciono cuál va a ser uno de los cambios para futuras publicaciones. Antes de seguir enrollándome y por si quieres entrar directamente a ver el vídeo lo tienes en este recuadrito bonito 🙂

Los nervios de volver al canal

Amiga, no te haces una idea cómo me comían los nervios. Ha sido de los vídeos que tengo publicados en el canal que más me he atrancado. Ni las escopetas de la feria. Hubo un momento que hasta lancé uno de los libros contra la mesa…

Además, ese día parece que tenía la palabra “extraordinaria” muy metida en el corazón porque no paraba de decirla. Oye, sí es que la vida es extraordinaria y leer todavía más pues habrá que decirlo, ¿no? 😉

Los libros que desgrano son dos: Dime quién soy y Dispara, yo ya estoy muerto. También hago mención a uno que me apetece leerme de la autora, La Biblia de barro.

¿Los conoces? ¿Los has leído?

Estoy deseando que me acompañes en esta aventura literaria. No te olvides suscribirte al canal para que así estés siempre al día de cualquier novedad. También puedes encontrarme en otras redes sociales con el nombre de @minitrebol

Estoy tan emocionada que creo que hoy almuerzo con una copita de vino.

Sin ti esto no sería posible, gracias por dejarme besarte con letras.


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Mujeres que compran flores, un libro para quererte

mujeres que compran flores

Autora: Vanessa Montfort

Género: Literatura contemporánea

Editorial: Plaza & Janés

Puntuación: ✩✩✩✩

¿Sabes esos libros que parecen que leen tu mente?

Mujeres que compran flores ha sido algo así para mí. Un café que te tomas con una buena amiga mientras desgranas el mundo que te rodea, con el que sueñas y el que te aterra.

La historia de cinco mujeres que se unen en un lugar común, una floristería con mucho corazón. Esas flores que consiguen unirlas en un primer momento no son para ellas mismas. Una las usa para pintarlas, otra para su amante, una tercera para su despacho y la cuarta para un muerto.

¿Y la quinta? Ella es la que pone voz a esta historia.

Cada una de las mujeres que aparecen en la novela va a vivir su propia transformación cual crisálida para descubrir no solo quiénes son sino qué mujeres quieren ser.

Un lema reina entre las páginas del libro: Vivir es un tema urgente.

Mujeres de carne y hueso

Una de las virtudes de este libro es que es muy fácil introducirte en él. Cada historia la puedes identificar con alguna mujer de tu círculo, incluso puede que seas tú misma.

¿Te has preguntado alguna vez quién eres y cuál es tu camino? No sé tú, amiga, pero para mí es una pregunta a la que recurro en muchas ocasiones.

Marina es una mujer que se ha dejado llevar. Sufre el síndrome copiloto, es decir, nunca se ha preocupado de sí misma ni de lo que quiere. Depende de que alguien lleve el timón, en su caso, su marido.

Casandra tiene la enfermedad de superwoman. Esa mujer independiente y adicta al trabajo que se olvida de su propia vida personal.

Gala es la viva imagen del síndrome de Galatea. Cree en sus derechos y capacidades salvo en la de envejecer. Es una seductora nata.

Aurora es la bella sufriente. Una autoestima derruida le impide ver su potencial y piensa que el amor cuanto más sufrido más querido.

Victoria, la mujer omnipotente. Es la mejor madre, esposa, trabajadora y para conseguir el imposible de llegar a todo se queda diluida en el camino.

¿Empiezas a reconocer ya algún rasgo?

Un libro que te devuelve las ganas de vivir

Una de las tradiciones que suelo cumplir cuando viajo es comprarme un libro en la ciudad en la que esté. Cuando fuimos a la media maratón de Barcelona, iba buscando otras novelas pero la casualidad o no quiso que me topara con Mujeres que compran flores.

La hermana de uno de mis mejores amigos me había hablado de él. A ella le había ayudado a plantearse ciertas cosas. La curiosidad me picó también a mí. Además, qué bonito me parece el hecho de comprar flores.

De nuevo casualidad o no, la autora de esta joya es de Barcelona, ciudad en la que me encontraba en ese momento. Estaba deseando descubrir qué escondían estas páginas llenas de amor, sí, del bueno.

Solo te digo una cosa, no me pude quitar la sonrisa en casi todos los capítulos del libro. También consiguió que echara todavía más de menos a mis chicas favoritas. Qué jodido es tener a tus amigas a cientos de kilómetros…

Volví a recorrer mi barrio

No te voy a contar en qué barrio transcurre, quiero que lo descubras. Solo una pista, es uno de los lugares en los que he vivido durante poco tiempo pero de forma muy intensa. Un lugar mágico con infinidad de historias y anécdotas para recordar.

Conocer la mayoría de los lugares por los que pisaban las protagonistas me hizo introducirme mucho más en la historia. Veía y me maravillaba con lo que sus ojos percibían. Fue muy especial.

En el vuelo a casa me comí medio libro. No podía soltarlo. Te atrapa desde la primera página con su lenguaje fresco y cuidado. La intensidad sube como la espuma. ¡Quieres más y más!

Las tramas que se tejen quedan perfectamente resueltas y con un brillo de fuerza y energía positiva brutal. Podemos ser quienes queramos ser cuando dejamos el miedo en la puerta y nos convenzamos de que somos libres de elegir.

Las personalidades de las protagonistas están maravillosamente creadas y además me gusta que se reflejan mujeres con diferentes realidades pero con un nexo común.

Si lo lees me encantaría que me contases con qué aspectos te sientes identificada 🙂

Más cositas sobre Mujeres que compran flores

Te prometo que vas a vibrar con estas cinco mujeres, con sus historias, sus miedos, sus ilusiones… ahora mismo se encuentra en su 17ª edición, ¡telita!

Si conoces el mundo editorial sabes que esas cifras son sueños alcanzables para muy pocos ya que el volumen de libros que hay disponibles al público es inmenso.

Vanessa Montfort tiene una pluma privilegiada. Escritora y dramaturga cuenta con diversas obras, algunas de ellas premiadas. Su poder literario no se queda únicamente en nuestras fronteras sino que varias de sus novelas han sido traducidas y aparecen en estudios críticos. ¡Brutal!

Si te apetece un libro femenino, guerrero y envolvente, Mujeres que compran flores se merece un hueco en tu estantería.

Como siempre a ti, amiga, gracias por dejarme besarte con letras.

Por cierto, si te perdiste mi última reseña sobre Mi planta de naranja lima, una joya brasileña en la que se materializa una lluvia de emociones, te la dejo aquí.

Estoy deseando conocer tu opinión, ¿charlamos? Yo pongo el café 🙂

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Running y sentido común, ¿lo ejercitas?

sentido común
Mis zapatillas siempre me acompañan aunque sea en el corazón.

Sentido común: Capacidad de entender o juzgar de forma razonable.

Así lo define la RAE pero…

¿Qué es para ti el sentido común?

Ayer fue la prueba de 10K de Loja y tercera cita del Circuito Diputación de Granada. Como venía siendo costumbre, hoy te iba a contar las sensaciones y la experiencia de la carrera.

Para mí esa carrera tenía un gran carácter emocional. Ayer era nuestro segundo aniversario de vida en equipo y además Loja fue la primera carrera a la que acudimos como pareja. Vamos, se habían alineado los astros para recordar los comienzos y celebrarlo a nuestra manera.

Sin embargo, todo lo que planeamos no sale como nosotros queremos. 

En mis planes no entraba un temporal como el que estamos viviendo estos días. El problema no era correr con lluvia, ya sabes que me pirra. Las dudas llegaban con el desplazamiento.

Desde Órgiva a Loja hay alrededor de hora y media. Con este temporal de lluvia y viviendo en un pueblo de montaña te puedes imaginar cómo estaba la carretera.

Piedras, cortes en algunos puntos. Un desastre.

¿Fuimos a correr a Loja? No. Sacamos a pasear nuestro sentido común.

No nos faltaron ganas ni entrenamiento como en otras citas. Nos sobró cautela.

Reconozco que me puede no ir a una carrera. La felicidad que vivo dándole caña a las zapatillas es tan intensa que no me la quiero perder.

Pero seamos realistas, ayer no era día de meterse tres horas de coche por mucho que me apasione correr.

El sentido común es fundamental. Vivimos en una época en la que dejar de hacer algo parece un fracaso o señal de ser vagos. Se nos está yendo la pinza.

¿A quién quieres demostrar de lo que eres capaz?

Creo que esa pregunta es clave para ponerle sentido común a la vida. No vivo del running, no merecía la pena meternos tres horas de coche diluviando. No era prioritario porque no tengo que demostrar nada. Solo disfrutar.

Lo mismo ocurre con las distancias. Ten vista.

Estoy deseando correr un maratón y a ser posible en el extranjero pero no es el momento. Mi cuerpo no está preparado para soportar ese esfuerzo y de nuevo, no tengo que demostrar nada.

¿Por qué te cuento este rollo?

Me da mucha pena ver en los marrones que nos metemos por demostrar –la verdad que no sé muy bien a quién– de todo lo que somos capaces de conseguir.

Correr es mucho más que eso. Es sentirte viva, libre y poderosa sin importar que estás sudada y con la cara como un tomate. Toma riesgos pero pregúntale a tu sentido común si son necesarios.

Quiérete bien, amiga. Nos quedan muchas carreras, libros y vida por delante. No lleves a tu cuerpo al límite.

Te dejo con el café pensando, hoy son más importantes los silencios.

Gracias por dejarme besarte con letras.

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Mi planta de naranja lima: Una lluvia emocional

Mi planta de naranja lima libro emocional

–Totoca, ¿un niño es un jubilado?

–¿Cómo?

–El tío Edmundo no hace nada y gana dinero. No trabaja y en la alcaldía le pagan todos los meses.

–¿Y qué?

–Los niños no hacen nada, comen, duermen y reciben dinero de los padres.

Mi planta de naranja lima

Autor: José Mauro de Vasconcelos

Traductor: Carlos Manzano

Género: Narrativa extranjera

Puntuación: ✩✩✩✩✩

Zezé solo tiene cinco años pero posee una sensibilidad exquisita. Ver la vida a través de sus sentidos es un regalo, a veces una pesadilla. No ve el mundo como lo percibe el resto. La intensidad de sus emociones, de sus vivencias están perfectamente trasladadas en las páginas de Mi planta de naranja lima.

Este pequeño brasileño sufre y vive como pocos. En su casa recibe palizas tremendas y lo consideran un hijo del demonio. Para su maestra, un ángel con corazón de oro.

Se aferra a las pequeñas cosas y sueña con ser poeta con corbata de lazo. Un día Zezé tendrá que crecer de golpe y entenderá que el dolor físico es mínimo comparado con el dolor del alma. Ese dolor que te deja sin respiración, sin vida.

Un torrente emocional

Toda la historia de Zezé está narrada en primera persona y desde el punto de vista de su protagonista, sí, desde la visión de sus cinco años.

El pequeño fragmento que comparto al principio es solo una breve muestra de esa inocencia infantil. Zezé tiene que soportar situaciones terribles: maltrato infantil, paro familiar, pobreza. Todo lo que un niño nunca tendría que experimentar.

Duele.

Duele mucho cada palabra.

Duele cada lágrima de Zezé.

Duele saber que esto no es pura fantasía, sino parte de los recuerdos de infancia del autor.

Es un libro de apenas 200 páginas que esconde un riquísimo mundo emocional. Una joya.

Según mi opinión personal, solo un PAS –quiero hablar de este tema con mucha calma en próximos post– es capaz de experimentar ese nivel emocional.

Además, para mí este libro tiene un sabor más especial de lo que ya es. ¿Por qué? Porque transcurre en Brasil. Cuando tuve la enorme suerte de estudiar el último año de mi licenciatura de Traducción e Interpretación en Braga, Portugal, me relacioné muchísimo con brasileños.

La pasión y el amor que tienen por su cultura me lo transmitieron y desde entonces, tengo clavada una espina de saudades en mi corazón.

Un libro 100% recomendado

En este libro no vas a encontrar grandes descripciones de lugar o tiempo. Solo las justas pero muy precisas. Si no eres capaz de apreciar el valor emocional y buscas una historia llena de acción, no lo leas.

Las frases son cortas, como las haría un niño. Me encanta que el traductor haya dejado los nombres cariñosos en portugués. Quizás porque a mí el portugués me remueve, pero creo que esos pequeños detalles hacen que el lector pueda introducirse más en la historia y comprender el ambiente sin recurrir a grandes explicaciones.

Lo recomiendo 100% a aquellas personas que saben ver más allá. Que no se quedan en la forma de las letras sino que llegan al fondo. A ese lugar privilegiado donde todo se vive de una manera más intensa.

Aunque no tiene grandes descripciones, tampoco es un libro con un ritmo frenético ni demasiado enrevesado. La sonoridad que muestra es como si te acunara mientras te sumerges en las páginas.

Zezé es un niño muy curioso y tiene un ansia de conocimiento fuera de lo normal. Las preguntas que lanza a los adultos, al mundo y a Dios te encogen el corazón.

Más cosas sobre Mi planta de naranja lima

La primera vez que esta belleza literaria vio la luz fue en 1968 y se ha convertido en uno de los libros más leídos de la nueva literatura brasileña.

Ha sido traducido a 32 idiomas. Ejemplo de su gran valor literario y emocional. De verdad, no te pierdas este libro y lee con el corazón.

Este autor brasileño, nacido en 1920, tiene varias obras más que estoy deseando descubrir como Banana Branca –su debut literario– o Rosinha mi canoa.

Y a ti, ¿te gustan este tipo de libros?

Por cierto, el último libro que comenté en el blog es Promise 593, ¿eres tú a quien busco? ¿Qué te ha parecido?

Gracias por dejarme besarte con letras.

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II carrera del circuito, Albolote, y un sol de justicia

carrera de Albolote

Llueve. Mientras escribo llueve. Ayer sin embargo lucía el sol. Un sol que en algún que otro momento me hizo sufrir. No me gusta el calor. Mucho menos aún para correr.

La carrera de ayer era de 10km, como la mayoría del Circuito Diputación de Granada salvo Baza y Guadix que son media maratón y la de mi pueblo que son 18,5km.

Justo este año la de mi pueblo cae en mi cumpleaños pero no adelantemos acontecimientos 🙂

A la carrera de Albolote llegaba cansada. Una semana solo de diferencia con la media de Barcelona. Poco tiempo. Tengo todavía los isquios muy cargados y cuando empecé a trotar para calentar me avisaron.

Además, la noche de antes habíamos estado en el carnaval. Lo que viene siendo el mejor plan el día previo a correr. Tampoco nos jugamos nada así que… En menos de ocho horas pasamos de minnies a runners.

Lo que realmente me preocupaba no era el cansancio ni los isquios, era mi estómago. Tranquila, no era resaca. No bebo. Pero algo debí comer que no mi cuerpo no toleró bien.

Eso sí, contaba con una ventaja, conocía el terreno. Había participado en esa misma carrera dos años antes así que sabía los puntos en los que tendríamos cuesta y en los que la sombra brillaría por su ausencia.

Hasta la carrera que menos te remueve, te enseña algo

Arrancamos la carrera al final del pelotón.

Prefiero ir de menos a más y evitar algún que otro empujón de propina. Mis piernas a pesar de estar pesadas respondían, mi tripa no parecía dar problemas y mi cabeza estaba despejada.

Apretamos un poquito.

Intentamos mantener un ritmo por debajo de 6 min/km. Podíamos haber tirado un poquito más pero esta vez no quería arriesgar. No era el momento.

Tener el estómago tocado y que haga calor es para mí la peor combinación. Lo sufrí muchísimo en Valencia, la peor de mis carreras, y aunque es cierto que esto era un 10K y no una media, podía acabar igual de jodida.

No disfruté tanto como en Barcelona o Armilla. Hubo momentos que fue como un mero trámite. De nuevo el calor. Me agobia, me agota y solo consigue que tenga la cabeza puesta en acabar no en disfrutar.

Sí hubo un momento que me encantó. La parte en la que la carrera sale del pueblo y va por la vega. Más espacio, más aire.

Es mi momento

Hay carreras en las que me invaden las emociones, me llevaban en volandas y me hacen explotar al llegar a meta. En Albolote no pasó. Sí sentí muchísima satisfacción de volver a correr 10K en menos de una hora, concretamente en 58:43. A menos de 40 segundos de mi MMP.

De esta carrera me quedo con dos sentimientos que este último mes están muy presentes: mi cabeza tira mucho más y tengo unas ganas inmensas de mejorar.

Noto muchísimo que mi cabeza está relajada, que los tiempos tormentosos pasaron y puedo correr sin estar rumiando vivencias ajenas a la carrera que me rajaban. Puede parecer una tontería, pero cuando tu cabeza está serena puede cambiar el mensaje. Sí, ese “ya no puedo más” por “voy a apretar un poquito más”.

Desde que empecé a correr tenía ganas de correr más kilómetros, de correr más rápido pero no era el momento. No estaba preparada para ese desgaste mental, ya tenía otro.

Ahora sí. Me apetece tentarme, salir de la zona de confort y ponerme a prueba. Conseguir estos pequeños retos me ayuda a trasladarlos a mi día a día.

Recordar que hace cuatro años no era capaz de correr 10 minutos seguidos y que ahora aguanto más de dos horas me parece increíble. Me siento libre.

La próxima carrera será en Loja el 4 de marzo. ¡Qué casualidades tiene la vida! Fue la primera carrera a la que Loren y yo acudimos como pareja y justo en esta edición celebraremos dos años de toda una vida 🙂

De corazón te digo “confía en ti y date tiempo”.

Gracias por dejarme besarte con letras.

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Promise 593, ¿eres tú a quien busco?

libro con corazón

Caminos con corazón

La Tierra se va a acabar en tres días, ¿qué harías? Y si además, eres la única que puedes salvarte, ¿te salvarías o te dejarías llevar hacia el abismo sin poner freno ni ganas?

Promise 593 es un libro que engaña. Me explico. Cuando lo tocas por primera vez y ves el tipo de letra y el número de páginas crees que lo devoraras. Error. Hay que saborearlo, sacar el jugo y captar el juego de palabras.

Es un libro de prosa poética con mucho corazón. No es el típico texto de amor, es una búsqueda encarnizada de la verdad, tu propia verdad de quién eres. Y en este caso, de quién es realmente Promise.

Todos los sentimientos y emociones se personifican.

Me parece súper interesante ver el cuerpo físico que les ha dado Ángel, su autor. Estoy convencida de que cada persona podría personificar a las emociones de forma diferente. Para algunos, la envidia tendrá forma de mujer para otros de hombre.

Y para ti, ¿cómo te imaginas a las emociones si fuesen tangibles?

Poder de reflexión

Como te contaba, este libro no es para que lo leas en una tarde. O por lo menos no te lo recomiendo. Invita a leer con calma, a sentir las palabras, a imaginar la situación y por qué no a plantearte cosas.

Uno de los aspectos que más me convencen de esta obra es su poder versátil. Cada lector lo puede interpretar de una forma diferente. Cada capítulo suscita una reflexión, ¿cuál será la tuya?

Llámalo destino, casualidad o las cosas pasan por algo pero tengo este libro desde hace más de un año y no lo he leído hasta hace unos días.

Es un libro muy emocional. Quizás el viaje tan intenso que hace Promise, las batallas que tiene que librar y el mar de preguntas que lo rodea hacía que no fuera el momento de leerlo entonces y sí ahora.

En el momento que Ángel me habló de su libro, tengo la enorme suerte de conocer al autor, me fascinó. Sin embargo no fui capaz de abrirlo.

Todo tiene su momento, los libros también.

Capítulos bien marcados

Una de las preguntas clave del libro es si tu camino tiene corazón. Es decir, si te hace vibrar. Cuando tienes un propósito en la vida más allá del dinero, un propósito que te lleva a hacer las cosas desde el corazón y el amor, todo fluye.

Llegar hasta ese punto a veces requiere de mucho dolor. Promise lo sabe y espero que lo descubras.

Los capítulos están muy bien marcados. Si eres una lectora como yo a la que le gusta dejar el libro cuando ha terminado un capítulo y no a medias, sabrás el valor que tiene.

camino con corazón
De derecha a izquierda: Ángel (autor), Mery, Loren y yo.

Más cositas sobre Promise 593

Como te decía, tengo el placer de conocer personalmente a Ángel. Promise 593 es su primer libro pero estoy convencida de que no será el último.

Este pasado fin de semana, con motivo de la Media Maratón de Barcelona, pudimos charlar tranquilamente sobre la experiencia de publicar tu propio libro y los misterios que esconden sus páginas.

No quiero desvelarte nada para que lo puedas descubrir por tu misma pero Ángel me confirmó que cada palabra está escogida por una razón, no valía un sinónimo.

Al igual que Promise, él busca caminos con corazón y desde luego se nota que se ha dejado parte del suyo en estas letras. Te dejo también el vídeo de la presentación por si te apetece conocer un poquito más de esta historia tan emocional.

Y tú, ¿has pensado ya si tu camino tiene corazón?

Gracias por dejarme besarte con letras.

firma

 


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